Ya es una realidad!!!


Había leído miles de post de viajeros que dedicaban largos periodos viajando, o lo dejaban todo y se largaban a descubrir el mundo, reportajes de españoles que hacían una vida nueva a miles de kilómetros de sus casas. Siempre me había fascinado la idea, pero jamás la contemplé como propia, era algo que veía en la gente y alucinaba pero nunca hubiera pensado que lo fuera a vivir, y aquí estoy a más 13.000 kilómetros de mi casa comenzando una nueva etapa.

Todo empezó hace justo un año, cuando me acogí a un ERE de forma voluntaria de la empresa en la que trabajaba. Fué un regalo caído del cielo. Un año en el que cada día me preguntaba si había hecho lo correcto, en el que los miedos ganaban la batalla al deseo de cumplir el sueño de mi vida. Un largo año, que tuve que esperar porque tenía que terminarme un tratamiento dental, si no hubiera pillado la maleta el día después a la firma del despido. Y aunque según se aproximaba la fecha estaba más ansiosa por empezar esta bonita historia, miles de dudas sacudían mi cabeza a diario. Si os soy honesta, me acompañaron durante los largos vuelos, después de 30 horas de viaje a mi llegada media muerta al hostel y lo que es peor, cuando me desperté el día siguiente. Después de desayunar salí a dar un paseo por la ciudad, y la percepción seguía siendo la misma… ¡ La que has liado!

Viajar sola, siendo mujer y con 40 tacos… pues sólo 24 horas después me di cuenta de que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida. Viajar sola no es un handicap, llevo cuatro días aquí y he hablado con mucha mas gente que con la que hubiera hablado en mi casa. El primer día conocí a unas chicas belgas en la taquilla para comprar las entradas para visitar los Templos de Angkor, y nos pegamos todo el día juntas con nuestras bicis sudando y riéndonos, y mañana continuamos la ruta juntas. Así de fácil, y tan acojonante desde el sillón de tu casa.

El mundo está lleno de gente y cosas maravillosas, sólo hay que salir a buscarlas.

Ah, que no os he dicho dónde estoy?? En Camboya, sólo llevo cuatro días en este país y ya me tiene enamorada. Ya os contaré en otro post cositas de aquí.

 

 

 

 

 

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