Querido diario… otra vez yo


http://viajasetumisma.com/querido-diario … hace poco más de seis meses escribía este post desde Tioman. Después de ocho meses de aventura, decidí pararme y buscar lo que realmente había salido a buscar. En ese momento no tenía muy claro en busca de qué, pero sí tenía claro que esa etapa viajera había terminado. Así que decidí irme a hacer un retiro Vipassana a Myanmar y luego irme a India a hacer un curso de profesora de yoga. Ni la meditación ni el yoga ocupaban un papel importante en mi vida, jamás había meditado antes y sólo había ido un par de meses a unas clases de yoga con unos amigos antes de salir de viaje.

El retiro Vipassana fue la cosa más beneficiosa que haya hecho en mi vida, además de dejar de fumar, durante el viaje empecé a hacerlo como un carretero; me hizo ver la realidad de una manera muy diferente, como realmente es. Por mi cabeza pasaron cientos de éxitos y fracasos que habían sucedido a lo largo de mi vida, vi todo lo que había conseguido y perdido con ellos, aprendí a aceptarlo y  lo más importante aún,  es que vi cómo quiero que sea mi vida.

Después de 10 días sentada meditando salía hacia Rishikesh, India, para hacer el curso de profesora de yoga. No había odio hablar de ese lugar en mi vida, y cuál fue mi asombro al saber que era la Capital Mundial del Yoga, un pequeño pueblecito en el norte de India a los pies de los Himalayas por el que transcurre el río Ganges, una verdadera maravilla, un rinconcito en el que se ha quedado un trocito de mi corazón. Vamos que si me preguntan de dónde soy respondo que soy gaditana rishiqueña.

Reconozco que mi interés por el yoga era sólo por la parte física, tengo problemas de espalda y para mí era algo terapéutico. Cuando asistía a las clases de Filosofía del yoga me aburría como no os podéis imaginar, cuando mis compañeros hablaban de energías  para mí era como hacerme entender qué es un fuera de juego… pero poco a poco la cosa empezó a cambiar. Después  de finalizar el curso de profesora de yoga y obtener la certificación, me di cuenta de que realmente amaba el yoga, que lo beneficios iban mucho más allá de los físicos, y que tendría que ser capaz algún día de compartir todo lo que yo estaba sintiendo y experimentando. Después de eso me quedé en Risihikesh practicando, es el paraíso del yogui: comida vegana, clases de yoga de la mano de grandes maestros, y cuando digo grandes quiero decir muy, muy, muy grandes, cientos de opciones de meditaciones, charlas enriquecedoras con colegas que están en el mismo proceso de transformación que tú, otros por supuesto mucho más avanzados, pero todos compartiendo esa mágica experiencia que nos ha ofrecido la vida.

Porque el Universo también lo había escrito, tuve la suerte de encontrar a mi Gurú, y seguir los pasos del Raja Yoga de la mano de un gran  maestro, de renacer en India, de encontrarme, de transformarme…

Soy consciente de que estoy a años de trabajo y plena dedicación para llegar a ser una buena profesora de yoga, pero si algo he aprendido es que el yoga es magia, es energía, es hacer sentir y despertar a tu alumno, es que el maestro te ajuste y tu cuerpo se alinee de forma natural, es oír el Om de tu maestro y que vibre en tu corazón, es empezar la práctica cuando te despiertas y seguir en ella durante todo el día, es enterrar el ego y empezar a vivir con tu ser, es un camino infinito,  en el que intentaré que me acompañeis.

Así que otra vez más tengo que dar gracias a la vida por haber escrito esta bonita historia para mí,  por seguir poniendo bajo mis pies este precioso camino y sobre todo gracias por presentarme a la guionista.

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