“Querido diario…”


Nunca he tenido un diario, pero el fin de este blog era ser un diario de abordo y contaros lo que iba viendo y sintiendo por el camino… Así que ahí va.
Después de casi 8 meses viajando, con miles de vivencias a mis espaldas, os voy a contar en qué punto me encuentro.
Los primeros meses fueron maravillosos, con las pilas supercargadas, todo era bonito: los países que iba descubriendo, la gente que encontraba en mi camino, bellos atardeceres, sonrisas robadas que me daban vida, paisajes que me dejaban sin aliento, esa sensación de soledad y paz,… pero a todo se hace el cuerpo, y cada vez me cuesta más que algo me haga vibrar. Poco a poco las cosas van perdiendo la magia, no por que dejen de tenerla, tal vez porque te acostumbras a vivir en este estado utópico que obviamente algun día tendrá que terminar.

 Después del problemilla de salud, que por suerte no fue un problema, sino un pequeño susto, me hizo replantearme muchas cosas. Salí de casa sin ninguna pretensión, aunque realmente había muchas escondidas en esta historia y día a día las voy descubriendo. La intención era salir a darme hostias con la vida, pero hasta ahora lo único que tengo es cansancio físico y soportable, por lo demás sigo esperando a que algo ocurra. Supongo que no estoy hecha de otra materia que el resto de vosotros, pero os aseguro que muchas veces me lo planteo. Me cuesta, me cuesta muchísimo experimentar la euforia. Recuerdo una conversación en casa con una amiga en la que le comentaba que hacía mucho tiempo en el que lo más emocionante que pasaba en mi vida era comprarme un bolso, pues ahora siento que estoy en el mismo punto, pero a miles de kilómetros de casa. Por suerte la compra del bolso la he sutituído por cosas muchos más hermosas, pero aún así sigo sin tener ese pellizco que me haga saltar de la cama cada mañana. Y esta sensación la he percibido en la mayoría de los viajeros con los que he compartido una charla, no somos más libres que el resto como parecemos, tal vez seamos más inconformistas, pero todos hemos salido en busca de algo más que las bonitas fotografías que os mostramos cada día.
Si os soy honesta creo que me persigue el monstruo de la edad, la pareja y el reloj biológico. Es una lucha cotinua que creía que llevaba muy bien, pero no señores, a veces por más que me cueste me planteo si el éxito en la vida radica en eso que siempre me he negado a ver como tal; no soy menos mujer por no tener a un hombre a mi lado o no ser madre, pero tal vez ahí radique mi éxito ( no os preocupéis, puedo seguir esperando un poco más para descubrirlo…)
Así que he decidido dar un pequeño giro a esta aventura, en unos días después de pasar una semana en una islita de ensueño buceando y reflexionado , me voy a Myanmar a descubrir un poco el país y a hacer un retiro Vipassana durante 10 días, que para los que no sepáis lo que es, es algo así como pasar 10 días meditando durante 11 horas , con una dieta básica vegetariana y sin comunicación con el exterior, ni el interior. Después de eso me iré a India a hacer un curso de yoga. No es el mejor momento para visitar ninguno de estos dos países, pero siento que es mi momento, y tal vez ahí encuentre alguna señal más.

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