Banteay Chhmar



Banteay Chhmar es una parada obligatoria en Camboya. Había leído algo en una guía acerca del proyecto que se estaba llevando a cabo en esta pequeña aldea rural y me pareció muy interesante, así que decidí ir. Después de la experiencia vivida allí durante dos días, creo que es imprescindible.

Banteay Chhmar Community-Based Tourism, es una comunidad que está trabajando en un proyecto para hacer esta aldea sostenible. Tienes la posibilidad de alojarte en una casa de una falmilia khmer, y vivir con ellos su día a día; hay varios anfitriones que puedes elegir en la página web. Han  hecho algunas modificaciones en las casas para adaptarlas a nuestras necesidades, como un pequeño baño al estilo occidental (más o menos…. jajaja); las habitaciones están acondicionadas con ventilador y mosquiteras y camas muy confortables, curiosamente descansé allí mejor que en ninguno de los hostels anteriores, oyendo la fuerte lluvia caer sobre el tejado y los  innumerables  sonidos que emitían todo tipo de animalitos.

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Entre los integrantes de la comunidad se reparten sus tareas, que van rotando según un organizado cuadrante, y en el que cada persona tiene varias funciones a desempeñar; el taxista por ejemplo es a su vez guía y contable. El dinero que obtienen de los ingresos de los turistas se destina íntegramente a la comunidad: les enseñan inglés a los niños, y a los mejores estudiantes les conceden una beca y pagan todos los gastos para que puedan acceder a la universidad en Phnom Phen, están restaurando su impresionante templo ankoriano, una maravilla que puedes visitar en plena naturaleza sin la presencia de turistas por todos lados, además de trabajar en otras muchas tareas para desarrollo de la aldea, a la que llegó la electricidad hace tan sólo dos años.

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Sin duda los dos días pasados allí se quedarán siempre en mi memoria: pasar una lluviosa tarde jugando con un pequeñajo con un palillo y una pieza de un puzzle, sin saber qué nos decíamos, comunicándonos a carcajadas, mientras la abuela de la familia con una sonrisa y una de las miradas más bellas que he visto jamás me ofrecía cacuhetes, al rato palomitas y un delicioso plátano frito, o algo parecido, con azúcar, todo lo que estaba en sus manos; atravesar carriles con barro hasta la rodilla, sin luz,  para ir a cenar al CBT (en la sede del centro te preparan una deliciosa comida khmer por sólo 4 dólares), por supuesto con unas zapatillas y una linterna que la abuelita amablemente me dejó para que fuera un poquito más fácil; asistir a una clase de inglés con los peques, tumbarte en la clásica hamaca camboyana a mirar las estrellas y oír el sonido de la naturaleza …

 

Podeis ver toda la información en su página www.visitbanteaychhmar.org

Nos os lo perdais!!!

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